Descubriendo el castillo de Edimburgo

miércoles, 14 de diciembre de 2016


Cuando llegamos a Edimburgo el día anterior, el castillo nos recibió coronando la rocosa colina de Calton Hill. Para el día de hoy, esta sería nuestra visita estrella. Pasear por sus empedradas calles y disfrutar de las vistas de la ciudad desde lo más alto.

Comenzamos nuestro segundo día en Edimburgo, y después de pasar la noche en Saint´s Bernard House (ver comentario del hotel en datos prácticos), nos dirigimos hacia una de las visitas imprescindible de la ciudad: el castillo de Edimburgo.

El castillo de Edimburgo ha desempeñado a lo largo de la historia un papel fundamental en Escocia como residencia real y fortaleza militar. Hoy en día, se trata de una de las atracciones turísticas más importantes del país.
Accediendo por el pórtico de entrada llegamos a las taquillas donde podréis comprar las entradas. En el caso que dispongáis de la entrada "Explorer Pass" podréis ir directamente a la zona de acceso.


Una vez paséis la zona de control, lo primero que estaréis deseando hacer es ver las preciosas vistas desde las almenas del castillo. Si tenéis la suerte de tener un día despejado, las vistas son impresionantes.


Ya en el interior del castillo, os recomendamos que dediquéis tiempo a pasear por sus empedradas calles y visitar algunas de sus más importantes dependencias como la exhibición de prisioneros de guerra, el palacio real y por supuesto, el punto de máximo interés, la cámara que alberga las joyas de la corona escocesa.



¡CONSEJO! Si a las 13:00 todavía estáis en el castillo, os recomendamos acudir al final de Mills Mount Battery. Allí se encuentra el famoso One O´clock Gun, un cañón de 25 libras de la II Guerra Mundial, que a esta hora todos los días lanza un disparo que atrae a multitud de turistas.

Para visitar de forma relajada todas las dependencias del castillo, necesitaréis aproximadamente de 2 a 3 horas. En este enlace os dejamos un plano de la fortaleza con cada uno de los lugares a visitar. (ver plano del castillo)


Salimos del castillo y muy cerca de aquí se encuentra la Camera Obscura, un curioso artilugio que emplea lentes para proyectar una imagen de la ciudad en una pantalla horizontal. Pero además, es un lugar donde pasar un buen rato conociendo de cerca el tema del ilusionismo


Continuamos paseando por la Royal Mile, encontrándonos con algún típico escocés que tantas ganas teníamos de ver. ¡En estos 3 meses era el primero que veíamos aunque parezca mentira! 


Llegamos a la catedral de San Giles, la cual data del S. XV. A su interior le falta grandeza, aunque lo más recomendable es la visita a la Thistle Chapel con sus impresionantes asientos tallados en madera.




Saliendo por la puerta oeste, se puede ver en el suelo de la calle el corazón de Midlothian. Este corazón se encuentra en este punto ya que aquí es donde se localizaba Tolbooth. Por tradición, los peatones que pasan por este lugar deben escupir, para que les dé suerte. Así pues ¡tened cuidado no piséis encima de el si no os queréis llevar un regalo!


¡Hora de comer! Que suerte tenemos que justo en ese momento pasamos por un bar que pinta bastante bien...¡además económico! (datos prácticos).
Aunque no es la mejor idea para después de comer, no nos queríamos ir de Edimburgo sin visitar sus cementerios, algo muy típico en la ciudad e incluso en el país. Por eso, nos dirigimos al cementerio de Greyfriars, uno de los más evocadores de Edimburgo.


Muy cerca del cementerio encontramos una pequeña estatua que pasaría desapercibida si no fuera por la cantidad de turistas que se suelen encontrar alrededor de ella. Se trata de la estatua de "Greyfriars Bobby", un pequeño Skye terrier, que conquistó a todos los británicos debido a su preciosa historia. De 1858 a 1872, este perrito hizo guardia junto a la tumba de su dueño. Actualmente esta enterrado a la entrada del cementerio, muy cerca de la lápida de su dueño.


Si sois seguidores de la saga de Harry Potter, seguro que muy cerca de aquí veréis un bar que distinguiréis a la legua, The Elephant House. Se trata del bar en el que la escritora de Harry Potter escribió su primer libro.
Todavía queda un rato para el anochecer, así que tenemos todavía tiempo para disfrutar del Museo Nacional de Escocia. Os podríais pasar horas y horas para ver todo el museo. Sin embargo, nosotros os recomendamos que vayáis directamente a lo que más os pueda interesar. En nuestro caso, visitamos la zona de la ventana al mundo y las salas referentes al mundo animal. Veáis lo que veáis, lo que no os podéis perder es a la conocida oveja Dolly.



Salimos del museo y aunque todavía es temprano, ¡ya está a punto de anochecer! Así pues, nos dirigimos a disfrutar de la puesta del sol con las vistas más típicas de Edimburgo, desde Calton Hill.
Desde luego no os podéis ir de aquí sin disfrutar de estas preciosa imagen. Y sino juzgad vosotros mismos.




No hay comentarios:

Publicar un comentario