Un paseo por la antigua Atenas

martes, 17 de mayo de 2016


Amanecemos en nuestro tercer y último día en Atenas. Nuestro viaje esta llegando a su fin pero todavía nos queda disfrutar de un largo día en la capital descubriendo la preciosa Acrópolis. Pero eso no va a ser todo. Y es que Atenas tiene tanto para disfrutar...



Por tercer día consecutivo, nos tocaba de nuevo madrugar. La primera visita del día no puede ser otra que la impresionante Acrópolis!
La Acrópolis se trata del lugar arqueológico más importante del mundo occidental. Corona la cumbre el Partenón, monumento que mejor encarna la gloria de la Grecia antigua. Hay tantos lugares que descubrir en la Acropolis que pensamos que se merece un post especial mucho más detallado.
De momento, os dejamos con alguna fotos.


Tened en cuenta que el precio es bastante elevado pero...¿quién es capaz de ir a Atenas y no apreciar el precio Partenón de cerca? Si tenéis pensado visitar otros lugares arqueológicos de la ciudad os podéis comprar la entrada combinada. Por 30 euros, la entrada incluye la Acrópolis, la Agora antigua, la biblioteca de Adriano, Keramikos, el templo de Zeus Olímpico y el Agora romana.


Cuando salíamos de la Acrópolis es cuando vimos que no nos habíamos equivocado madrugando y yendo a primera hora. La cantidad de grupos de estudiantes y turistas que accedían en ese momento era bastante más elevado. Costaba trabajo esquivarlos. Así pues, nuestro consejo: haced un esfuerzo e intentad estar allí a primera hora!
Necesitamos descansar del bullicio de gente que hay ya por las calles atenienses, y para ello nos dirigimos a un barrio no muy conocido pero con un gran encanto. Se trata del barrio de Anafiotika.
Sin duda, fue el gran descubrimiento del viaje. Para llegar a el tendréis que subir por la calle Thespidos y después girar a la izquierda. Cuando lo encontréis, no os querréis ir de allí y es que tendréis la sensación de estar en la misma isla de Santorini.


Comenzamos a descender de nuevo hacia las concurridas calles de la ciudad (da la sensación que hemos estado en un pueblo apartado) y lo primero que nos encontramos es el Agora romana, el cual estuvimos viendo ya nuestro primer día.
No muy lejos de aquí se encuentra la biblioteca de Adriano, uno de los edificios públicos más lujosos de la ciudad cuando se levantó en torno al 132 d.C. Tenía un patio interior rodeado por 100 columnas, aunque actualmente no queda ya mucho.


Si no tenéis la entrada combinada de toda la zona arqueológico, no os recomendamos pagar la entrada ya que todo lo que veis desde la calle es lo que se ve desde dentro.


Estamos alucinando con todas las zonas arqueológicas que estamos encontrando en Atenas, y todavía nos queda por visitar el Agora antigua, así pues hacia allí vamos!
Se trata del corazón de la antigua ciudad de Atenas ya que era el núcleo de la actividad administrativa, comercial, política y social.
Sin duda, la estrella del Agora es el templo de Hefesto. Es el templo mejor conservado de Grecia, construido en el 449 a.C por uno de los arquitectos del Partenón.
El Partenón sorprende por su gran tamaño, pero cuando llegamos al templo de Hefesto nos quedamos alucinados por la buena conservación de este. Merece la pena pagar la entrada (algo elevada también) para disfrutarlo.



Todavía nos quedaba por aprovechar de la entrada combinada, la visita a Keramikos. Se trata del principal cementerio de Atenas entre el 3000 a.C. y el S.VI d.C. Aunque esta un poco apartado, es un buen lugar para pasear tranquilo con pocos turistas.



Después de tantas visitas a tantos lugares, estamos deseando sentarnos a comer, y es que también tenemos que dejar un hueco a la gastronomía ¿no?


Necesitábamos recargar las pilas y es que lo que nos espera ahora es subir más y más cuestas.
Durante los días anteriores, veíamos el monte Licabeto dominando toda la ciudad y no podíamos imaginar las preciosas vistas que se podían disfrutar desde la cima.


Después de un agradable paseo (no cuesta tanto subir como parece a priori) las vistas desde arriba nos dejan sin palabras. Y sino juzgad vosotros mismos.



Con estas preciosas vistas, es una buena forma de despedirse de nuestro viaje a Atenas.
Todavía quedan unas horas para que anochezca por lo que aprovechamos para hacer algunas compras y disfrutar de las calles atenienses en nuestros últimos momentos.
Antes de volver al hotel, aprovechamos para hacer algunas compras y pasear por la ciudad ya iluminada.
Bonita forma de despedir una ciudad que tanto nos había sorprendido.





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