Que ver en Milan

sábado, 24 de enero de 2015


Siempre que vamos de viaje, nos gusta madrugar para poder aprovechar el día. Así pues, a las 9 ya estabamos en la calle con paraguas en mano, ya que el tiempo andaba un poco nuboso. Desde luego, en este viaje no tuvimos mucha suerte. 




Andando 15 minutos aproximadamente desde el albergue ya nos encontramos en la plaza del Duomo. Aunque el día anterior nos habíamos acercado hasta allí para ver la catedral iluminada (día de llegada), esta vez sí que íbamos a visitar su interior.
La Catedral de Milán (Duomo) es una de las catedrales góticas más grandes del mundo. Con sus 157 metros de longitud, tiene espacio para albergar a más de 40.000 personas en su interior.
El punto más alto de la catedral es "La Madonnina", estatua en cobre dorado, inaugurada en 1774.



Su interior presenta un aspecto estilizado y amplio debido a las largas columnas de mármol con estatuas talladas. Además, a lo largo del tempo podréis encontrar los esqueletos de diferentes santos, ataviados con sus mejores galas. 

Nada más entrar a la catedral, encontraréis un panel informativo donde prohíben hacer fotografías. Sin embargo, una vez dentro vimos que todo el mundo las hacía sin ningún tipo de problema.




Nuestra idea en un principio, era una vez vista la catedral, subir a las terrazas. Sin embargo, viendo que el día estaba así de nublado tuvimos que olvidarnos de esa opción. Una pena.. Aun así, os dejamos toda la información para que podáis subir en vuestra visita.



Una vez visto también el palacio real (se encuentra en la misma plaza del Duomo), fuimos a llenar el estómago con unos deliciosos panzerottis, en una de las tiendas mas famosas: Luini.



Seguimos nuestra ruta, en dirección a una iglesia de la que habíamos leído algunas recomendaciones en tripadvisor.
Se trata de la iglesia de San Bernardino Alle OssaEn 1210, cuando un cementerio cercano a esta iglesia, se quedó sin espacio, se construyó una sala para contener huesos humanos. Esta sala se ha convertido en una pequeña capilla conocida como osario. Es realmente extraño estar en esta sala...
El resto de iglesia, de estilo barroco, no llamó bastante menos la atención.




Nuestra siguiente visita iba a ser la Iglesia de San Lorenzo Maggiore. Esta iglesia fue erigida en el siglo IV y es la mas antigua de Milan. Edificada sobre antiguos restos romanos. Frente a la iglesia, están las Columnas de San Lorenzo, 16 columnas de la antigua ciudad romana, datadas del siglo III. Junto a las columnas, no olvidéis ver la replica de la estatua de Constantino, primer emperador romano cristiano.
El interior de la iglesia, es más bien sencillo. Aquí, podréis ver una réplica del cuadro de "La última cena".



Seguimos andando y muy cerca a la iglesia de San Lorenzo, nos encontramos con la Basílica de San Ambrosio.  Esta Basílica, consagrada en el año 357 por San Ambrosio, fue reconstruida al estilo románico en el siglo XI, dándole esta forma característica.

Tras dar una vuelta por el atrio, en el interior de la iglesia, no olvidéis visitar la cripta, donde se encuentran expuestos en un sarcófago los esqueletos vestidos de San Ambrosio, San Gervasio y San Potasio. Realmente impresionan.



Se acercaba la hora de comer, pero antes teníamos previsto ver la iglesia de San Maurizio, que además nos iba de camino. Esta iglesia fue concebida como parte del convento femenino de las benedictinas, la congregación más importante de Milán.

Aunque el exterior de la iglesia resulta sobrio y poco atractivo, el interior es impresionante. Las paredes se encuentran cubiertas por preciosos frescos del siglo XVI conservados perfectamente.
Otra de las zonas a destacar de su interior es el órgano, aunque nosotros no pudimos verlo por estar en restauración. Sin duda, merece la pena visitar esta iglesia.





Ahora sí, se había hecho la hora de comer. Nos fuimos a comer una pizza por la zona y de postre un helado por supuesto. ¡Delicioso!

Una vez que ya habíamos cogido fuerzas, seguimos nuestra ruta en dirección al castillo.


El castillo Sforzesco fue construido como fortaleza en 1368. Años más tarde, fue transformado en un palacio ducal, pero quedaría prácticamente destruido durante la República Ambrosiana.

Destaca ante todo, la entrada principal del castillo a la que le da un encanto especial la presencia de una bonita fuente.
Se puede pasear de forma gratuita por el patio central. En el interior del castillo podréis encontrar museos de diferentes temáticas.



Atravesando el castillo, llegamos al parque Sempione, construido entre 1890 y 1893 y que fue diseñado al estilo de los jardines ingleses. Sin duda, un lugar para pasear tranquilamente y disfrutar de las vistas del castillo.

De este parque destaca el arco de la Paz. Su construcción comenzó en 1807 siendo interrumpida y terminándose en 1815.



Llegaba la hora de ir despidiéndose de Milan, sin embargo, antes teníamos pensado pasar a ver el cementerio monumental, ya que nos habían hablado muy bien de el, además nos iba de camino hacia la estación donde íbamos a coger el tren a Bérgamo.
Fue construido en 1866 para unificar los pequeños cementerios de la ciudad.
Nada más llegar al cementerio, ya asombra su entrada. Al entrar, podéis girar a mano izquierda, hacia una sala donde os proporcionarán un mapa con los monumentos más importantes para ver.



Entre las tumbas más llamativas, a nosotros las que más nos gustaron fueron una torre blanca con la vida de Jesús esculpida y una representación de la Última Cena. Pero la variedad de esculturas que la componen, te hacen olvidar que estas en mitad de un cementerio.




Terminado de ver el cementerio, ya se estaba empezando a hacer tarde y nos quedaba por ver Bérgamo. Así pues, fuimos a la estación de tren que estaba a escasos metros y marchamos hacia Bérgamo.




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